ECOVAN

“Cuando era joven, quería cambiar el mundo. Descubrí que era difícil cambiar el mundo, por lo que intenté cambiar mi país. Cuando me di cuenta que no podía cambiar mi país, empecé a concentrarme en mi pueblo. No pude cambiar mi pueblo y ya de adulto, intenté cambiar mi familia. Ahora, de viejo, me doy cuenta que lo único que puedo cambiar es a mi mismo y de pronto me di cuenta que si hace mucho tiempo me hubiera cambiado a mi mismo, podría haber tenido un impacto en mi familia. Mi familia y yo podríamos haber tenido un impacto en nuestro pueblo. Su impacto podría haber cambiando nuestro país y así podría haber cambiado el mundo.”

(Monje desconocido, 1100 DC)

La emergéncia climática es un problema global que alcanza una perspectiva ambiental, política, económica y social en la que las peores previsiones también implican enormes pérdidas económicas. Y es que cuanto más tardemos en actuar, mucho más elevadas serán las inversiones para la adaptación al aumento de la temperatura.

Es un error pensar que este estado de emergencia se ha alcanzado solo por culpa de ‘unos pocos muy poderosos’ y que no hay nada que nosotros/as podamos hacer al respecto. Somos una sociedad acostumbrada a la inmediatez, disponemos de toda la información en cuestión de segundos, viajamos de un lado al otro del planeta en unas horas, consumimos los recursos de la Tierra a mayor velocidad de la que ésta nos los puede proporcionar. Somos una sociedad que quiere ‘más’ de todo, ‘más’ rápido y ‘más’ barato. El problema es que cuando hablamos de vida sostenible, los atajos y los caminos fáciles no existen, y cada persona debe asumir su parte de responsabilidad y es mejor un activismo imperfecto que ninguno.  Todos/as somos consumidores y vivimos en una sociedad que gira completamente entorno al consumismo, nos guste o no. Por lo tanto, como consumidores tenemos gran parte de la responsabilidad del estado del planeta ya que cada acción humana tiene repercusión (positiva o negativa) en la biosfera.

La educación medioambiental es un pilar fundamental de la sociedad para generar un cambio positivo, pero para que funcione el desarrollo sostenible no podemos olvidar que es imprescindible armonizar tres elementos básicos, el crecimiento económico, la inclusión social (la erradicación de la pobreza en todas sus formas) y la protección del medio ambiente. 

El residuo cero nace como respuesta a la crisis social, económica y de recursos que vivimos en estos momento. La meta de esta corriente o filosofía de vida, es alcanzar, como bien dice la palabra, generar cero residuos (o vamos a ser realistas y dejarlo en: generar pocos residuos) en nuestro día a día y en especial evitar el plástico de un solo uso. Para poder conseguir esta gran hazaña, tenemos que aplicar las 5 Rs:

  • RECHAZAR lo que no necesitamos.
  • REDUCIR lo que necesitamos.
  • REUTILIZAR lo que ya tenemos/existe o en su lugar a la hora de adquirir algo nuevo, escoger la opción reutilizable.
  • RECICLAR todo aquello que no podemos ni rechazar, reducir o reutilizar.
  • ROT, que en inglés quiere decir COMPOSTAR.

El residuo cero trata de aprovechar los recursos de los que disponemos al máximo y de manera inteligente. Nuestra sociedad NO está diseñada para que podamos llegar a generar cero residuos pero eso no quiere decir que no podamos reducir drásticamente nuestra basura siguiendo unos pasos y aplicando unos valores bien simples.

Yo soy Laia, co-fundadora y CEO de este proyecto y la persona que está detrás de Ecovan. La tienda online que dice sí a lo sostenible, natural, eco-friendly y cruelty free dónde espero que puedas encontrar aquellos productos que contribuyan a hacer que esos pequeños cambios más sostenibles en tu vida sean más fáciles, a la vez que comparto información medioambiental y social para fomentar tu curiosidad, para conseguir que cada vez seamos más lxs que hacemos ese click y nos convirtamos en activistas imperfectos que deciden actuar. Trabajamos con artistas y artesanos locales siempre que nos es posible, así como con comercios o empresas que compartan nuestros mismos valores. Todos los materiales que usamos para nuestros productos ECOVAN son sin plástico y hechos con materiales aprovechados, 100% reciclables o compostables. Es muy importante para nosotros generar el menor impacto negativo que esté en nuestras manos, así que por cada envío que hacemos, destinamos parte de nuestros beneficios a reforestar el planeta

Ecovan Store surge a través de otro proyecto personal, The Vaneffect. En 2016 con Aitor (el otro co-fundador de Ecovan Store y ahora apoyo emocional y moral de una servidora, que creedme, no es tarea fácil…) nos compramos una furgoneta y nos propusimos un cambio radical en nuestras vidas. Vivir de manera nómada. La vida en furgoneta, el viajar, estar en contacto con otras culturas, con la naturaleza, vivir con poco y experimentar más. Esto y muchas otras cosas contribuyeron a que hiciéramos un ‘CLICK’ y empezáramos a plantearnos muchos de nuestros malos hábitos hasta el momento. Ahora tengo 27 años y he pasado 3 años viviendo y viajando intermitentemente en una furgoneta. Recientemente nos mudamos a una casa sin electricidad, ni agua, ni calefacción, pero con mucha ilusión de convertirla poco a poco en un hogar pasivo y sostenible.

Así que esta persona es la que está detrás de los productos, de las fotos, la atención al cliente y la gestión y contabilidad así como la de divulgar información medioambiental, una humana con muchas cosas por hacer, esperanza y miedo casi a partes iguales, que trabaja con mucha ilusión y ganas de que lo que haga, pueda ayudar a mejorar el mundo. Todo cambio social empieza con pequeños pasos y con Ecovan Store espero poder contribuir a que esos pequeños cambios que podemos adoptar en nuestro día a día lleguen al mayor número de personas posible.  ¡Pero no nos durmamos! Debemos ir más allá. Luchemos por un mañana en el que no se desperdicien alimentos, ni haya escasez de agua, en el que la biodiversidad se proteja a toda costa. Por un futuro sin refugiados climáticos e igualdad social.

Ningún acto consciente para cuidar de este planeta es demasiado pequeño o insignificante y un cambio siempre lleva a otro, y aunque no vamos a cambiar el mundo solo por comprarnos un cepillo de dientes de bambú, por algo se empieza. Sí, debemos exigir mejores políticas sociales y medioambientales y sanciones más duras para aquellas personas, empresas y entidades que las incumplan. Pero nos toca TAMBIÉN CAMBIAR nuestros hábitos, nos sea incómodo o nos dé miedo, porque solo cambiando nosotrxs, cambia la sociedad.

Tu compra tiene el poder de cambiar las cosas, igual que tu voz y tu voto. Úsalos con cabeza.


Algunos productos sostenibles que puedes encontrar:

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